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Ciencia

El descubrimiento que reveló el verdadero color que tenía el Partenón griego, construido 440 años antes de Cristo

Con técnicas de estudio innovadoras, científicos resolvieron la dicontómica discusión ente el blanco y el color de la esculturas.

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El arte antiguo lleva siglos de estudio, conservación y, por supuesto, admiración. A pesar de las tecnologías que se fueron incorporando en estos estudios, no son usuales descubrimientos que modifiquen sustancialmente la información ya obtenida.

Sin embargo, un equipo de investigadores del King's College de Londres, el Museo Británico y el Instituto de Arte de Chicago empleó imágenes digitales e instrumentación científica, poniendo luz sobre uno de los interrogantes históricos que gira alrededor de los mármoles de esculturas del Partenón griego.

A pesar de que los mármoles del Partenón fueron admirados por su brillo blanco, ahora se sabe que las esculturas originalmente estuvieron pintadas de colores vibrantes.

Estas obras se examinaron a nivel microscópico, descubriendo una gran cantidad de pintura aún existente. Esto reveló que las esculturas habían sido pintadas con múltiples colores, patrones y diseños.

El Partenón: las esculturas griegas muestran una historia repleta de color
Hasta el momento, la búsqueda por encontrar rastro alguno de pintura en los mármoles del Partenón habían sido esquivas. De hecho, varios estudiosos comenzaron a dudar sobre si estas obras habían sido pintadas alguna vez.

Así fue que Will Wootton, jefe del Departamento de Clásicos del Museo Británico e integrante de la investigación, decidió realizar un nuevo examen de las esculturas conservadas en la galería utilizando técnicas verdaderamente innovadoras.

También se encontraron pequeños rastros de pigmento violeta. Se sabe que el tono se producía a partir de mariscos, pero el localizado en el Partenón, en principio, no es de esta clase.

El estudio reveló que el color en las esculturas era un trabajo sumamente minusioso. (Foto: Archivo)

  Asimismo, se usaron imágenes de luminiscencia inducida, una técnica no invasiva desarrollada por Giovanni Verri del Instituto de Arte de Chicago, para detectar vestigios microscópicos de un pigmento llamado «azul egipcio» y restos muy pequeños de pintura y patrones.  

El «azul egipcio» es un pigmento artificial compuesto de calcio, cobre y silicio que se utilizaba en Egipto alrededor del año 3000 a. C. Este color era casi el único de esa tonalidad utilizado en Grecia y Roma.  También hallaron restos de pintura blanca.

Colores en los mármoles: ¿cuáles fueron las dificultades para hallarlos?

El color violeta fue uno de los más encontrados en los análisis. (foto: Freepik)
  • La pintura no suele sobrevivir al paso del tiempo, especialmente con milenios de desgaste
  • Cuando comenzaron a estudiarse estas esculturas, la mayor parte del color se había desgastado.
  • Ataques en guerras.
  • Durante mucho tiempo, se creyó que el arte griego antiguo solo utilizaba mármol blanco.
  • Las restauraciones históricas para restablecer la supuesta blancura original de la escultura generaron una distorsión en la comprensión y reconstrucción del aspecto original de las esculturas, eliminando rastros de pintura primigenios.
  • Las esculturas no muestran ninguna técnica diferente entre el acabado superficial del mármol y la aplicación de la pintura.
    Se cree que los escultores se esforzaron por reproducir la forma prevista (lana, lino, piel, etc.), en lugar de crear una superficie especial para la adhesión de la pintura mediante.

Investigadores del Museo Británico fueron artífices del descubrimiento. (Fuente: britishmuseum.org)

El Partenón: una exquisita técnica, también, para darle color

Según señala el documento que exhibe los hallazgos y se publicó en la revista Antiquity, hasta el momento no se habían encontrado rastros de color.

«Las esculturas del Partenón se consideran uno de los pináculos del arte antiguo y han sido estudiadas durante siglos por una variedad de estudiosos. A pesar de ello, nunca se habían encontrado rastros de color y se sabe poco sobre cómo fueron tallados», explicó Verri.

Estos descubrimientos indican que la pintura de las esculturas del Partenón, no era una tarea secundaria, sino un trabajo altamente elaborado.

Por lo tanto, la creencia de que los colores y las dimensiones de la escultura griega antigua eran elementos importantes tanto para sus creadores como para la apreciación de los observadores adquiere una importancia vital.

Fuente: cronista.com

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Ciencia

Científicos proponen una nueva teoría: La conciencia podría estar oculta en los campos eléctricos y magnéticos del cerebro

Estas señales invisibles podrían ser la clave de todo y ayudarnos a resolver el misterio de la conciencia, una de las tareas más complejas emprendidas por la humanidad.

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La naturaleza aborrece el vacío y lo mismo puede decirse de los misterios de la ciencia. Cuando nos encontramos con fenómenos que desafían nuestras teorías y leyes actuales, una multitud de hipótesis surge rápidamente para llenar el vacío. Esto es especialmente evidente en la física, donde nuevas observaciones han dado lugar a teorías como la del caos, la teoría de cuerdas y la teoría de la materia oscura fría. Sin embargo, este fenómeno también se observa en el campo de la mente consciente.

En resumen, no entendemos completamente por qué pensamos y, por ende, existimos. Muchas teorías intentan desentrañar el fenómeno biológico de la conciencia.

Algunas comparan el cerebro con un ordenador, donde las neuronas actúan como transistores. Otras sugieren que el cerebro no es algorítmico y que la conciencia podría tener una cualidad cuántica

Una teoría en particular ha ido ganando terreno durante los últimos tiempos. Esta teoría sugiere que la conciencia humana podría explicarse a través de los campos electromagnéticos, conocidos como "campos efápticos", generados por las neuronas durante los disparos sinápticos. Estos campos son los mismos que, por ejemplo, permiten que un electroencefalograma (EEG) registre la actividad cerebral.

En un artículo de opinión publicado en Scientific American, Tamlyn Hunt, investigadora asociada en psicología del laboratorio META de la Universidad de California en Santa Bárbara, explicó: "El término 'efáptico' en acoplamiento efáptico simplemente significa 'tocar'. Aunque no son muy conocidos, los efectos de los campos efápticos son el resultado de interacciones eléctricas y magnéticas básicas que alimentan nuestras células".

«Resultados experimentales intrigantes», continuó, "sugieren que estas fuerzas desempeñan un papel más importante en el cerebro de lo que se sospechaba, y tal vez incluso en la conciencia».

Hunt detalló un estudio de 2019 en el que investigadores de la Universidad Case Western Reserve en Ohio seccionaron completamente el hipocampo de un ratón. A pesar de esta separación, el equipo registró actividad que podía "saltar" a través del corte, un fenómeno posible únicamente debido al acoplamiento del campo eléctrico. Este efecto desapareció cuando las secciones estuvieron separadas por más de 400 micras.

"Fue un momento increíble," declaró Dominique M. Durand, autor principal del estudio. "Para nosotros y para todos los científicos a quienes se lo contamos"

Este efecto eléctrico podría ayudar a explicar otro problema de nuestra comprensión actual de la conciencia, basada en las neuronas: las vías normales de espigas son demasiado lentas para explicar la función cognitiva. Sin embargo, cuando se unen a la velocidad de estos efectos de campo efáptico, esa velocidad aumenta unas 5.000 veces, según otro estudio de 2020.

Aunque esta teoría está ganando terreno, aún queda mucho por descubrir. Los campos efápticos y otras teorías de la conciencia se basan en métodos computacionales, pero pocos abordan el «problema difícil» de la conciencia: cómo los procesos biológicos generan la experiencia subjetiva.

No obstante, si algo nos ha enseñado la historia de la ciencia es que esos vacíos de conocimiento, llenos de hipótesis, eventualmente se transforman en hechos comprobados con pruebas suficientes, datos y verificaciones. Resolver el misterio de la conciencia es una de las tareas más complejas emprendidas por la humanidad, pero a medida que desentrañamos las maquinaciones biológicas del cerebro, los contornos difusos de la conciencia se van aclarando.

Fuente: esquire.com

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