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Ciencia

Una vacuna argentina contra el coronavirus se probaría en humanos el año próximo

«Los proyectos argentinos están avanzando y el de la Universidad Nacional de San Martín, de proteína recombinante, está ya terminando la fase preclínica», detalló el ministro Roberto Salvarezza.

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El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, señaló este martes que el año próximo podría comenzar a ser probada en fase clínica, es decir con humanos, al menos una de las vacunas contra el coronavirus que se están desarrollando en Argentina.

«Estamos pensando para el año que viene fase 1 y 2 de prueba en humanos. Este año estamos completando la fase preclínica», indicó Salvarezza en declaraciones a Radio Nacional.

El ministro recordó que si bien «existen proyectos de vacunas argentinas, todos en fase preclínica», hay uno que se encuentra «muy avanzado, que es el que se está desarrollando en la Universidad de San Martín (Unsam) con investigadores de Conicet y el laboratorio Cassará».

«Pensamos que el año viene vamos a tener una vacuna argentina en fase 1 y 2, lo cual sería un avance muy importante»ROBERTO SALVAREZZA
Salvarezza indicó que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) ya «les indicó el camino necesario para que puedan transitar hacia esa fase 1/2 el año que viene, lo que es una muy buena noticia porque se van despejando las incógnitas e inconvenientes que uno sabe que se presentan» a la hora de hacer un ensayo con humanos.

El titular de la cartera científica y tecnológica señaló que «es interesante porque todos los proyectos (de vacunas) utilizan tecnología diferente».

«Uno de los proyectos es con investigadores de Conicet y el Instituto Leloir, donde trabajan con adenovirus; otro de la Universidad de Plata; otro del INTA Bariloche con Bagó; y hay otro también del Leloir con el INTA y el INTI».

Salvarezza recordó que el Estado «ha puesto alrededor de 60 mil dólares por proyecto» para poder completar el desarrollo y las fases preclínicas.

Sobre el proyecto que se encuentra más avanzado – que se llama «Arvac Cecilia Grierson» y es liderado por la investigadora Juliana Cassataro-, explicó que «se trata de una vacuna a 'proteína recombinante', que lo que hace es utilizar como antígeno proteínas que envuelven al virus (S y N)».

En este punto, añadió que «se trata de una plataforma muy segura, que se utiliza por ejemplo en la vacuna de la hepatitis B».

Sobre la importancia de lograr una vacuna nacional, recordó que «es una cuestión de soberanía sanitaria porque la tecnología es nacional y porque no hay que salir a negociar al exterior».

«Hay que pensar que todos los grupos que están trabajando en vacunas propias, que como dijimos antes van desde ARN mensajero, hasta proteína recombinante o adenovirus, darían a la Argentina la capacidad de tener vacunas para distintos tipos de enfermedades infecciosas», destacó Salvarezza.

En ese sentido, sostuvo que «esto es una capacidad que queda» y citó como ejemplo el caso de «la planta de Laboratorios Richmond, muy moderna, que puede hacer millones de dosis, y el coronavirus quizás pase a ser secundario pero tengamos que enfrentar otras enfermedades que tenemos y que puedan surgir».

«Todos los grupos que están trabajando en vacunas propias darían a la Argentina la capacidad de tener vacunas para distintos tipos de enfermedades infecciosas»ROBERTO SALVAREZZA
El lunes, el presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i), Fernando Peirano, también había señalado que el proyecto 'Arvac Cecilia Grierson' es «el que está avanzando más rápido».

«La expectativa es que bien a principio del año que viene comience el trabajo en voluntarios, es decir la fase 1, para probar la seguridad y la eficacia de esa vacuna», había señalado Peirano en diálogo con radio AM 750.

'Arvac Cecilia Grierson' es el primer proyecto seleccionado por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) en el marco de la Unidad Coronavirus que integra junto con el Ministerio de Ciencia y el Conicet.

En junio pasado, la Agencia I+D+i aprobó un apoyo de 60.000.000 de pesos para concluir la etapa preclínica de la realización de los ensayos de seguridad y capacidad inmune correspondientes y avanzar hacia las etapas clínicas que evalúen seguridad y eficacia de las 'Arvac Cecilia Grierson' en humanos.

«Está pensada para ser un 'booster', es decir un refuerzo», explicó Peirano y estimó que se podrá utilizar para ampliar el calendario de vacunación «incluyendo una vacuna regular frente al coronavirus».

En ese sentido, destacó la importancia de que esa vacuna regular «sea diseñada, producida y aplicada en la Argentina, y también en América Latina y en otros países del mundo».

El grupo interdisciplinario de investigadores e investigadoras obtuvo dos prototipos de vacuna que en estudios en modelos animales demostraron capacidad para inducir muy buenos niveles de anticuerpos neutralizantes del virus y respuesta inmune celular T, en línea con los requerimientos actuales para vacunas que previenen la Covid-19.

«Así que la Argentina ahí tiene un potencial donde la vacuna sin duda es salud, pero también es desarrollo, es capacidad de presentarnos al mundo y contribuir con algo que es muy necesario hoy por hoy», finalizó Peirano.

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Ciencia

Científicos proponen una nueva teoría: La conciencia podría estar oculta en los campos eléctricos y magnéticos del cerebro

Estas señales invisibles podrían ser la clave de todo y ayudarnos a resolver el misterio de la conciencia, una de las tareas más complejas emprendidas por la humanidad.

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La naturaleza aborrece el vacío y lo mismo puede decirse de los misterios de la ciencia. Cuando nos encontramos con fenómenos que desafían nuestras teorías y leyes actuales, una multitud de hipótesis surge rápidamente para llenar el vacío. Esto es especialmente evidente en la física, donde nuevas observaciones han dado lugar a teorías como la del caos, la teoría de cuerdas y la teoría de la materia oscura fría. Sin embargo, este fenómeno también se observa en el campo de la mente consciente.

En resumen, no entendemos completamente por qué pensamos y, por ende, existimos. Muchas teorías intentan desentrañar el fenómeno biológico de la conciencia.

Algunas comparan el cerebro con un ordenador, donde las neuronas actúan como transistores. Otras sugieren que el cerebro no es algorítmico y que la conciencia podría tener una cualidad cuántica

Una teoría en particular ha ido ganando terreno durante los últimos tiempos. Esta teoría sugiere que la conciencia humana podría explicarse a través de los campos electromagnéticos, conocidos como "campos efápticos", generados por las neuronas durante los disparos sinápticos. Estos campos son los mismos que, por ejemplo, permiten que un electroencefalograma (EEG) registre la actividad cerebral.

En un artículo de opinión publicado en Scientific American, Tamlyn Hunt, investigadora asociada en psicología del laboratorio META de la Universidad de California en Santa Bárbara, explicó: "El término 'efáptico' en acoplamiento efáptico simplemente significa 'tocar'. Aunque no son muy conocidos, los efectos de los campos efápticos son el resultado de interacciones eléctricas y magnéticas básicas que alimentan nuestras células".

«Resultados experimentales intrigantes», continuó, "sugieren que estas fuerzas desempeñan un papel más importante en el cerebro de lo que se sospechaba, y tal vez incluso en la conciencia».

Hunt detalló un estudio de 2019 en el que investigadores de la Universidad Case Western Reserve en Ohio seccionaron completamente el hipocampo de un ratón. A pesar de esta separación, el equipo registró actividad que podía "saltar" a través del corte, un fenómeno posible únicamente debido al acoplamiento del campo eléctrico. Este efecto desapareció cuando las secciones estuvieron separadas por más de 400 micras.

"Fue un momento increíble," declaró Dominique M. Durand, autor principal del estudio. "Para nosotros y para todos los científicos a quienes se lo contamos"

Este efecto eléctrico podría ayudar a explicar otro problema de nuestra comprensión actual de la conciencia, basada en las neuronas: las vías normales de espigas son demasiado lentas para explicar la función cognitiva. Sin embargo, cuando se unen a la velocidad de estos efectos de campo efáptico, esa velocidad aumenta unas 5.000 veces, según otro estudio de 2020.

Aunque esta teoría está ganando terreno, aún queda mucho por descubrir. Los campos efápticos y otras teorías de la conciencia se basan en métodos computacionales, pero pocos abordan el «problema difícil» de la conciencia: cómo los procesos biológicos generan la experiencia subjetiva.

No obstante, si algo nos ha enseñado la historia de la ciencia es que esos vacíos de conocimiento, llenos de hipótesis, eventualmente se transforman en hechos comprobados con pruebas suficientes, datos y verificaciones. Resolver el misterio de la conciencia es una de las tareas más complejas emprendidas por la humanidad, pero a medida que desentrañamos las maquinaciones biológicas del cerebro, los contornos difusos de la conciencia se van aclarando.

Fuente: esquire.com

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