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Ciencia

Un científico argentino asegura que el resfrío puede bloquear y proteger del coronavirus

Desde Escocia, el virólogo Pablo Murcia explicó cómo el rinovirus genera «una respuesta innata» en el ser humano y puede bloquear la progresión de coronavirus SARS-CoV-2. Además considera que la vacunación masiva y las cuarentenas son las mejores armas para enfrenar la pandemia.

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El virus que causa el resfrío común, conocido como rinovirus, puede bloquear el coronavirus y ofrecer una protección temporal además de reducir su gravedad, explicó este miércoles el virólogo argentino Pablo Murcia, profesor de la Universidad de Glasgow, Escocia, y principal investigador de un estudio sobre el tema publicado en la revista estadounidense Journal of Infectious Diseases.

En una entrevista con Télam, Murcia, explicó cómo el rinovirus genera «una respuesta innata» en el ser humano y puede bloquear la progresión de coronavirus SARS-CoV-2.

«El año pasado publicamos un estudio que mostró que los virus respiratorios interactúan entre ellos y observamos una interacción muy clara entre el coronavirus y el virus de la influenza», indicó.

A partir de esa investigación, cuando surgió la pandemia, Murcia se preguntó junto a su equipo si el coronavirus podía interactuar con otros virus respiratorios, lo que derivó en la investigación.

«Lo que estudiamos fue cual era el mecanismo y vimos que cuando el rinovirus infecta las células del epitelio respiratorio, dispara lo que se llama una respuesta inmune innata que está mediada por el interferón, una molécula que tiene un efecto antiviral fuerte y se usa en algunos fármacos», precisó.

La relevancia de este estudio es que sirve para comprender más sobre su impacto en la transmisión de enfermedades y usar este conocimiento con la esperanza de desarrollar estrategias y medidas de control para las infecciones por coronavirus.

«Otra cosa que es importante recalcar es que los rinovirus circulan muchísimo en niños. De hecho el 40% de detecciones del rinovirus, al menos en Glasgow, son en niños de entre 1 y 5 años y esto podría explicar en parte porqué este grupo parece tener una susceptibilidad menor al coronavirus», señaló.

Murcia sostuvo que aún no se sabe si el coronavirus es estacional como en el virus de la influenza o si circula todo el año como el del rinovirus, ni si al llegar el verano su prevalencia bajará.

«El pico de rinovirus es en el otoño donde está en su máxima prevalencia y cuando comienza a circular la influenza, que empieza en diciembre, la influencia del rinovirus cae, pero la estacionalidad del SARS-CoV-2 aún no la conocemos. No sabemos si va a ser estacional y si lo es, cómo va a ser», agregó.

En ese sentido, subrayó que sí se sabe que cuando se vuelva a la «vida normal», sin confinamientos, lo que puede suceder es que el coronavirus se enfrente a muchas barreras, como las medidas de distanciamiento social y las vacunas.

El virólogo argentino Murcia es profesor de la Universidad de Glasgow.

Murcia explicó que la caída de las infecciones el año pasado al llegar el verano europeo, se debió a las estrictas cuarentenas impuestas en todos los países y cuando se levantaron las medidas y la gente comenzó a viajar aparecieron las nuevas variantes de coronavirus que desataron la segunda ola de la pandemia.

Asimismo, dijo que la reducción de casos de Covid-19 que registra actualmente el Reino Unido no está relacionada solamente con la campaña de vacunación, sino que se debe a todas las medidas que se implementaron en la Navidad pasada.

Para evitar la tercera ola de la pandemia en Europa durante el próximo verano que comenzará en junio, Murcia insistió en que la barrera más importante va a ser la cobertura de la vacunación a nivel poblacional y las cuarentenas y descartó la inmunización del rebaño.

«Es muy baja la cantidad de la población que ha tenido coronavirus como para hablar de inmunización. De hecho publicamos un trabajo en diciembre del año pasado donde estimamos la cantidad de gente que se infectó con coronavirus naturalmente en la ciudad de Glasgow que tiene un poco más de 1 millón de personas y no llegaba ni al 10%», afirmó.

El investigador señaló que esperar que la infección natural lleve a una inmunidad de rebaño no es correcto porque el virus no llega a una prevalencia tan alta y sin embargo los estragos que causó en el sistema de salud fueron impresionantes. «Si hubiéramos esperado que eso ocurriera hubiera sido desastroso», aseguró.

Para el virólogo Murcia, estos virus surgen por la irrupción que causan los humanos en el hábitat natural.

En cuanto a las variantes del coronavirus, el virólogo argentino sostuvo que al igual que los virus de la influenza que mutan todo el tiempo y escapan a la inmunidad de las vacunas, lo que se hace es una actualización de acuerdo a cuánto cambien.

«Lo más probable es que lleguemos a una situación similar donde en determinada cantidad de tiempo haga falta actualizar las vacunas, pero eso es algo que es posible y no veo que las variantes tengan un peligro inminente de una manera tal que no podamos controlar», agregó.

Respecto al aprendizaje que dejó la pandemia, el científico sostuvo que estos virus surgen por la irrupción que causan los humanos en el hábitat natural.

«Saltan de especies porque nosotros estamos invadiendo el hábitat natural de los animales que los transportan. Nosotros generamos las oportunidades para que ocurran», describió.

«Lo otro que aprendimos fue saber que la solución la dio la ciencia, la investigación y los recursos que se asignaron que hizo posible que se pudiera rápidamente identificar el virus y diagnosticarlo y generar vacunas efectivas», concluyó.

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Ciencia

Científicos proponen una nueva teoría: La conciencia podría estar oculta en los campos eléctricos y magnéticos del cerebro

Estas señales invisibles podrían ser la clave de todo y ayudarnos a resolver el misterio de la conciencia, una de las tareas más complejas emprendidas por la humanidad.

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La naturaleza aborrece el vacío y lo mismo puede decirse de los misterios de la ciencia. Cuando nos encontramos con fenómenos que desafían nuestras teorías y leyes actuales, una multitud de hipótesis surge rápidamente para llenar el vacío. Esto es especialmente evidente en la física, donde nuevas observaciones han dado lugar a teorías como la del caos, la teoría de cuerdas y la teoría de la materia oscura fría. Sin embargo, este fenómeno también se observa en el campo de la mente consciente.

En resumen, no entendemos completamente por qué pensamos y, por ende, existimos. Muchas teorías intentan desentrañar el fenómeno biológico de la conciencia.

Algunas comparan el cerebro con un ordenador, donde las neuronas actúan como transistores. Otras sugieren que el cerebro no es algorítmico y que la conciencia podría tener una cualidad cuántica

Una teoría en particular ha ido ganando terreno durante los últimos tiempos. Esta teoría sugiere que la conciencia humana podría explicarse a través de los campos electromagnéticos, conocidos como "campos efápticos", generados por las neuronas durante los disparos sinápticos. Estos campos son los mismos que, por ejemplo, permiten que un electroencefalograma (EEG) registre la actividad cerebral.

En un artículo de opinión publicado en Scientific American, Tamlyn Hunt, investigadora asociada en psicología del laboratorio META de la Universidad de California en Santa Bárbara, explicó: "El término 'efáptico' en acoplamiento efáptico simplemente significa 'tocar'. Aunque no son muy conocidos, los efectos de los campos efápticos son el resultado de interacciones eléctricas y magnéticas básicas que alimentan nuestras células".

«Resultados experimentales intrigantes», continuó, "sugieren que estas fuerzas desempeñan un papel más importante en el cerebro de lo que se sospechaba, y tal vez incluso en la conciencia».

Hunt detalló un estudio de 2019 en el que investigadores de la Universidad Case Western Reserve en Ohio seccionaron completamente el hipocampo de un ratón. A pesar de esta separación, el equipo registró actividad que podía "saltar" a través del corte, un fenómeno posible únicamente debido al acoplamiento del campo eléctrico. Este efecto desapareció cuando las secciones estuvieron separadas por más de 400 micras.

"Fue un momento increíble," declaró Dominique M. Durand, autor principal del estudio. "Para nosotros y para todos los científicos a quienes se lo contamos"

Este efecto eléctrico podría ayudar a explicar otro problema de nuestra comprensión actual de la conciencia, basada en las neuronas: las vías normales de espigas son demasiado lentas para explicar la función cognitiva. Sin embargo, cuando se unen a la velocidad de estos efectos de campo efáptico, esa velocidad aumenta unas 5.000 veces, según otro estudio de 2020.

Aunque esta teoría está ganando terreno, aún queda mucho por descubrir. Los campos efápticos y otras teorías de la conciencia se basan en métodos computacionales, pero pocos abordan el «problema difícil» de la conciencia: cómo los procesos biológicos generan la experiencia subjetiva.

No obstante, si algo nos ha enseñado la historia de la ciencia es que esos vacíos de conocimiento, llenos de hipótesis, eventualmente se transforman en hechos comprobados con pruebas suficientes, datos y verificaciones. Resolver el misterio de la conciencia es una de las tareas más complejas emprendidas por la humanidad, pero a medida que desentrañamos las maquinaciones biológicas del cerebro, los contornos difusos de la conciencia se van aclarando.

Fuente: esquire.com

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